El Valenciaga de Eduard Prades

El día empezó más tarde de lo normal, con la llamada a las 6:25 del director, ya que Airán y yo no estábamos en la mesa, pues él puso el despertador una hora más tarde y yo con los tapones no me enteré de nada. Tan solo una anécdota que a la postre parece que nos fue bien descansar media hora más.

Este año tenía un motivo más para querer ganar esta carrera, más allá de lo deportivo, pues mi abuelo falleció el sábado y se la quería dedicar en el mejor sitio posible.

El día en Eibar fue ideal para la celebración de una clásica vasca como el Valenciaga, día nuboso, con algo de niebla en algún punto, quizás solo faltó algo de llovizna para ser aún más clásica.

En la salida parecía que iba a hacer fresco, aunque el termómetro rondaba los 14ºC, pero ya en Itziar empezaron a sobrar los manguitos y el chaleco.

En la primera parte de la carrera se hizo una fuga que alcanzó los 7 minutos de ventaja sobre el pelotón, ya que ningún equipo cogía el mando. Finalmente fue el Mutua Levante el que puso un ritmo fuerte y redujo la ventaja mucho más rápido de lo esperado y ya en Elgueta se había neutralizado.

En realidad era una escapada que tenía poco futuro, ya que el terreno desgasta mucho y hay que llegar muy bien de fuerzas para afrontar los últimos 40 kilómetros con garantías. La subida a Elgueta fue marcada por el ritmo del Caja Rural que hizo que el pelotón se enfilara y se redujera el grupo, aunque aun era bastante numeroso. En los toboganes entre Elgueta y Areitio hubo muchos ataques donde había que estar atentos para siempre tener representación en cabeza y estar tranquilo de cara a Ixua.

Después de Areitio empezó la lucha para entrar ben colocado en Eibar, donde empieza Ixua. A última hora pude situarme en las primeras posiciones para no gastar más de lo necesario en las primeras rampas del puerto.  El equipo del líder marcó el ritmo en los primeros metros, pero rápidamente hubo ataques y me uní a ellos. Ahí me di cuenta de que iba francamente bien, el líder cedía unos metros y puse un buen ritmo confiando en la colaboración de J.David Martínez y Rybalkin, pero ambos acabaron cediendo y me quedé solo.

Al principio tuve dudas, porque sabía lo largos que se hacen los últimos kilómetros y también San Miguel, que es un puerto de velocidad. Pero después del increíble público en la cima me crecí y aumenté la diferencia en la bajada y decidí darlo todo hasta el final. Subiendo San Miguel me convencí de que con aquel ritmo poco me podrían recuperar, ya que Ixua hace de juez y después las fuerzas son justas para todos.

Ya en los 6 últimos kilómetros mi director A. Pineda me daba tranquilidad. Llevaba mucha diferencia, por detrás venía mi compañero Airán y Rubén se había caído, así que decidí aflojar un poco porque notaba que me podían venir calambres.

Pero al final pude llegar a 2 kilómetros del final con toda la certeza de que la victoria era mía y la pude saborear a lo grande con la magnífica multitud de la afición vasca y poderla dedicar a mi abuelo.

Desde aquí darle las gracias al equipo MOPESA-Coluer y desearle una pronta recuperación a Rubén Fernández.

Foto: Zikliamatore

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